Yo me quedo en casa

Comando Style

A propósito de las consecuencias sociales de casi una década del reinado de los "comandos" en las instituciones públicas y privadas

Publicado: 2014-05-31

Las consecuencias reales de la corrupción son invisibles. Lo material, lo que está en investigación digamos, como son el robo de cientos de millones del erario regional, los asesinatos cobardes, las coimas en las instituciones estatales, los diezmos de las empresas, la utilización de dineros públicos para hacer proselitismo, la compra-venta de líneas editoriales, las obras paralizadas o mal hechas, etcétera, han traído consigo la destrucción simbólica de la ciudad: los valores cívico-políticos, la ciudadanía, la ética periodística, la confianza en las instituciones, el prestigio de los partidos, movimientos y sindicatos, y mucho más.  

La podredumbre se ve, escucha y huele en toda la región, particularmente en nuestra ciudad. Basta salir al centro de Chimbote o recorrer el casco urbano para vivir el desorden, la suciedad y la informalidad. Pero también se puede notar en el comportamiento de los chimbotanos. El “Comando Style”, o sea, el estilo comando, es una especie de marca registrada de lo que fue casi una década del “reinado” de Cuenta Conmigo. Los “comandos”, desde los líderes hasta los militantes, fueron siempre violentos e instauraron la cultura del miedo en la región a través de las innumerables formas que ya todos conocemos y por las cuales muchos de ellos están detenidos preventivamente en cárceles de máxima seguridad.

Sin embargo, este estilo está siendo replicado en toda la región. Se pueden ver publicaciones escalofriantes y comentarios abominables en Facebook, insultando o amedrentando, sobre todo de personas con nombres y apellidos propios que son conocidos en el entorno periodístico y político. Este es el estilo que nos han dejado los “comandos”. Una generación entera de profesionales se ha (de)formado viendo el mal ejemplo de los pseudoperiodistas ahora presos y las campañas electorales de la mayoría de candidatos actuales, casi no se diferencian de las que hacía Cuenta Conmigo: caudillismo, clientelaje, demagogia, guerra sucia, etcétera. Es por eso que lo más sensato y saludable sería solicitarle al Estado que nombre un Gobierno de Transición Democrática; al Congreso que forme una Comisión para la Reconstrucción de Áncash; y al JNE que aplace las próximas elecciones en toda la región.

Si no superamos el “Comando Style” a través de la cultura como herramienta para transformar la realidad, para construir una sociedad pacífica, solidaria, participativa e inclusiva instituyendo una nueva ciudadanía, nuevos valores sociales, colectivos; redefiniendo el papel de los partidos políticos e inaugurando espacios de debate y reflexión sobre lo sucedido y buscando justicia y reparación para las víctimas; no habremos aprendido nada de casi una década de dictadura y se irá revelando ante nosotros el “comando” que todos llevamos dentro.

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Escrito por

César Alberto Sánchez Lucero

Lima, 1985. Escritor y gestor cultural, egresado del Programa de Gobernabilidad y Gerencia Política (PUPC), director de Cola de Lagartija.


Publicado en

República Kafkiana

Espacio dedicado a los absurdos reales que superan la ficción